Enseñar a dormir a un bebé y a un “no-tan-bebé”

¿Os acordáis lo que os contaba en “El Libro de Instrucciones para tu Bebé?Al principio los bebés se duermen casi siempre cuando están calentitos y ya han comido. Segregan una hormona que hace que se queden dormiditos.

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Pero pasado un tiempo, estas hormonas no se generan tan fácilmente. Es el momento en el cual tienen que APRENDER A DORMIR.

 Aprender a dormir es todo un proceso. Hay personas a las que no les gusta decir que hay que “aprender”, pero lo cierto es que, como en todo, hay opiniones. Y la mía es que sí que hay un proceso por el cual, aprendes a relajarte solo y a volverte a dormir sin necesidad de pasarlo mal (ni llantos, ni búsquedas desesperadas de chupete/muñeco/padres).

Puedes ayudar a tu bebé a conciliar el sueño ofreciéndole un chupete, o poniendo tu mano en su pecho y hablando bajito para que se relaje.

 

Dependiendo de cada persona, algunos aconsejan nunca coger en brazos y otros cogerlos todo el rato.

Es una decisión muy personal, así que, si estás seguro de algo, hazlo y no te sientas mal. Seguro que lo único que quieres es lo mejor para tu bebé.

 

Para aprender a dormir hay que recordar que los resultados no se ven de un día para otro. Vas sembrando un poquito cada día, y poco a poco irá dando su fruto. Si por ahora no te ha funcionado nada, ¿por qué no intentas lo que a mí me ha funcionado?:

  1. Tener una rutina: todos los días a la misma hora y en el mismo orden, hay que seguir una misma rutina (baño, pijama, cena, limpiar los dientes/pipí…, cuento y a dormir). Requiere un poco de esfuerzo lo de la hora, pero merece la pena.

Para involucrar a los diferentes componentes de la familia, un día puedes ser tú el que lea el cuento y al día siguiente la otra persona de referencia (si hay) de tu familia. De esta manera es el cuento y la hora del cuento lo que se asimilará como rutina, y no quién lee el cuento (lo que puede evitar potenciales dramas si un día no está la persona que habitualmente lo acuesta).

El cuerpo de tu bebé se irá acostumbrando a un horario gradualmente.

¿No te pasa a ti que como te levantas todos los días a la misma hora, te despiertas a veces casi sin despertador?

 

  1. Antes de  empezar  con  la  rutina  del  sueño,  se  debe  tener   un momento  (de  al  menos  30  minutos)  de tranquilidad. No se puede esperar que un bebé/niño/adulto quiera dormirse si hace un minuto que estaba de juerga. En mi caso, la calma llega antes de la cena, ralentizando el ritmo.

Como me oirás mencionar en muchas ocasiones, soy partidaria de un momento compartido de lectura tradicional con una luz tenue, que además de relajar, afianzará tus vínculos con tu bebé.

Ojo, ¡nada de tablets, móviles ni cosas electrónicas!.

 

  1. Reglas claras que hay que respetar. Si tomas una decisión, no la cambies. Y no entres en negociación. El primer día puede ser complicado, pero con el paso de los días la regla irá asimilándose.

Me explico: cuando tu bebé comience a ser un poquito más mayor, querrá más de un cuento, o más caricias, o preguntará por mil peluches… Mantén un patrón constante.

Por ejemplo, es importante que sea sólo 1 cuento (para no eternizarse). Si ya es lo suficientemente mayor, dale a elegir entre dos cuentos. Se hará responsable de su decisión y si dice más tarde que quiere otro cuento, siempre le puedes recordar que se había elegido uno, y sólo hay uno.

 

  1. Qué hacer  si  no  quiere  que  te  vayas  y  llora: Opino que cuando tu bebé ya no es tan bebé (6-9 meses), en el momento que está en la cuna, salvo causa importante, ya no se sale de la cuna. No se sale de la cuna para jugar, para reírse, para potrear. Es el momento de dormir. Y hay noches en las que hay que estar mucho rato al lado de tu bebé tranquilizándolo, con (por ejemplo) la manita puesta en su pecho y susurrando hasta que se tranquiliza y se duerme.

Pero el tiempo se reduce con los meses, hasta llegar al punto de no tener que quedarnos ni un minuto. Este mismo proceso, de acudir y tranquilizar hay que repetirlo cada vez que se despierta y llora.

 

Creo que HAY QUE IR SIEMPRE QUE TU BEBÉ LLORA. Que tu bebé te huela, te sienta, ¡te vea!, que se sienta seguro. Poco a poco aprenderá a que si se despierta, no hay peligro, y comenzará a volver a dormirse solito.

Recuerda: es un proceso, y los resultados se verán a lo largo del tiempo.

 

Puede que te estés preguntando de nuevo: “si hay más de un bebé/niños en casa, ¿cómo puedo tranquilizar si en el proceso despierta al resto?” . En este caso, como siempre, pon en una balanza qué es más importante, y actúa. El descanso familiar es esencial. Si ves que no posible calmarlo en la cuna y que va a despertar a los demás componentes de la casa, no te mortifiques. Costará más tiempo el que acepte la cuna como lugar de descanso sin más, pero todo llegará.

Por otra parte, NO te desanimes si hay una mala racha: Los niños cambian con el tiempo, y aunque haya temporadas en las que duerma muy bien, también habrá momentos en los que lo hará mal. La constancia en las rutinas es fundamental.

Además, cuanto más mayor se haga, más herramientas se pueden introducir para que aprenda a dormir.

 

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