Etiquetas negativamente a tu bebé?

pigmalionAlgunas veces me pregunto cómo hay personas que pueden etiquetar a sus hijos. Son padres (o abuelos, profesores, amigos…) que no lo harán a mal, quizá no se dé cuentan, quizá es como una broma entre ellos… pero etiquetan.

No me gustan las etiquetas, y menos aún las etiquetas negativas. Alguna vez he hablado sobre el efecto Pigmalion, pero es que no puede ser más cierto.

¿Por qué hay que etiquetar a un niño que aún se está desarrollando y descubriendo su personalidad? “Es tímido”, “es malo”, “es tonto” (esto lo he oído, sí!, qué tristeza)…

¿Por qué hablo de esto una vez más? Porque con el inicio del cole, ha habido muchas ocasiones en las que he escuchado este tipo de etiquetas, a cual más negativa. Qué manía con encasillar. Hace muy pocos días, en el primer día de la escuela de ballet, escuché cómo una madre le decía a todo el mundo que su hija era tímida. Yo había visto a la niña antes, y había hablado con varias personas, sin darme la impresión de ser tímida en absoluto. Pero desde el momento en el que su madre dijo que era tímida, su actitud cambió…. y dejó de hablar y bajó la cabeza.

Los niños, por muy pequeñitos que sean, se dan cuenta de todo. Los calificativos son una parte muy importante del desarrollo lingüístico y emocional.

Para un correcto desarrollo, fuera de falsas impresiones y de influencias negativas, debemos creer en nuestros hij@s. Motivarlos para que sepan enfrentarse a los retos y no se desmotiven si no consiguen su objetivo a la primera (el famoso, “inténtalo”). El primer paso para hacer esto es no etiquetar.

¿Iniciamos el cambio? Yo ya lo he hecho.

Best Blog Award!

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¡GRACIAS!

Estoy ilusionada, emocionada… y feliz. Un día más puedo decir que la blogosfera me está dando mucho más de lo que yo me esperaba! Gracias a Motherhoodmilk por haberme alegrado el día de una manera tan bonita.

Por supuesto, respondo a todas las preguntas!

  1. ¿Con quién te gustaría estar ahora mismo? Con mi familia y con toooodos los amigos a los que no veo desde hace mucho.
  2. ¿Chocolate negro o con leche? NEGRO!!!! Y si es suizo, mejor.
  3. ¿Cuál es el plato que te sale mejor? El bizcocho de limón para diabéticos con mi propia receta, está empezando a ser la perfección personificada =) (mi madre es diabética)
  4. ¿Qué película ves una y otra vez y otra y otra? La vida es bella
  5. ¿Ves canales en Youtube?¿Cuáles? Ninguno!
  6. ¿Qué libro me recomendarías? El último que he terminado: “El último Catón”. MUY BUENO.
  7. ¿Qué profesión querías tener de pequeño? Princesa… y cuando me di cuenta que era un rollo, algo que tuviera que ver con las matemáticas y la comunicacíon (y ahora soy financiera y escritora amateur).
  8. ¿Dónde te gustaría vivir aunque sea por una temporada? En tantos sitios! Quizá Australia, Tailandia, Japón… y más cerquita: París… o volver a Suiza. 
  9. Personaje de cómic favorito. No soy muy de cómics… pero Batman me gusta!
  10. ¿Me regalas una sonrisa? SIEMPRE

Regresión a ser bebé

imagesLa primera vez que vi en directo que una niña de 3 años se comportaba como un bebé, tras estar en contacto con uno alrededor de una hora, casi no me lo podía creer. De hecho, pensé que lo hacía adrede.

Con el paso de las semanas descubrí que el hijo de una amiga había empezado a hacerse pis en la cama de nuevo al nacer su hermana. El niño tenía 9 años… E intentaba ocultar los accidentes como podía. Obviamente no era algo que quisiera.

Las regresiones, casi siempre, son una respuesta de nuestro subconsciente ante el hecho “amenazador” de la llegada de un bebé. La mayor atención hacia el “nuevo”, hace que adoptemos comportamientos ampliamente superados… Incluso sin darnos cuenta.

La pregunta clave es: ¿Cómo ayudó a mi hijo a superarlo?

1. Explicar, con antelación, las ventajas de convertirse en el hermano mayor. Primero de forma indirecta (qué guay es ser mayor) y después de forma directa (una vez que se le anuncia el embarazo).

2. Reservar TODOS los días un rato exclusivo con tu hijo para hacer “cosas de mayores”. Es el momento para hacerle saber lo mucho que lo quieres y que la actividad es “de mayores”.

Según las experiencias que conozco (y de una excelente psicóloga infantil) los problemas de regresión desaparecieron, creándose un vínculo saludable en la familia.

“No soy capaz”

f2dTras días sin dormir, estrés, presión por hacerlo bien, dolores, miedos … (Elige uno!) , pueden empezar a rondarte en la cabeza las frases tipo “no soy capaz”. Y quizá cuando pienses en ello te dé llorera. NORMAL.

Las hormonas, el CANSANCIO y la falta de sueño entre otras, minan la moral de cualquiera. Y es NORMAL.

Puede ser un principio de “baby-blues”, por lo que la primera recomendación es ir al médico y contarlo. Necesitas ayuda, y el primtipo de ayuda es desahogarte. Compartirlo tiene un efecto maravilloso… Y a partir de ahí, tu médico te puede aconsejar.

Ante todo, hay que recordar:

– El primer mes quizá sientas que te supera la situación y quieras “morir”: es normal. El primer mes suele ser una pesadilla y es el peor.

– Segundo mes: hay días buenos y de pronto, otra vez fatal: respira. No partes de cero. Ya conoces un poquito a tu bebé. Pasará.

Personalmente prefiero no pensar más allá de dos meses vista con un bebé. No sabes cómo va a ser, pero la situación mejora. Y si duermes, las cosas se ven de otra manera.

Yo me estoy diciendo a mí misma: “ÁNIMO!!”… y comparto mi estado de ánimo , incluso en la red. No es que eso vaya a hacer que mi bebé duerma más/coma más/llore menos… Pero yo me siento mejor y , sin duda, la experiencia de otros es enriquecedora.

¿Y tú? ¿Qué haces para superar los baches de ánimo?

Hablar CON tu bebé

Deconversación dirigidaberías hablar con tu bebé… todos los días… aunque no te pueda responder por el momento.

Hace unas semanas publiqué un post sobre el bilingüismo y el desarrollo de varios idiomas a la vez (puedes verlo pinchando aquí). Una de las cosas que más ha llamado la atención de la familia lectora de mybabymanual, es que la simple exposición NO hace que tu bebé aprenda un idioma.

Muchos padres creen, erróneamente, que si “plantan” a su bebé delante de la tele con dibujitos en inglés, su bebé va a terminar bilingüe. Pues no…

Cuanto más hablan los padres a sus hij@s, ést@s desarrollan un vocabulario más elaborado. Incluso cuando no saben aún hablar, es bueno ir describiendo, por ejemplo, las cosas que se ven dando un paseo, dirigiendo la conversación a tu bebé: “Mira, un camión, un coche, una camioneta, un furgón, un autobús…” (por ejemplo). Son las palabras DIRIGIDAS la que desarrolla las interacciones neuronales, y no simplemente las que son escuchadas.

Paulatinamente, se irán introduciendo preguntas en lugar de descripciones. Por ejemplo, pasar del “vamos a ponernos los zapatos rojos“, a decir: “es hora de irse, ¿qué tenemos que ponernos en los pies para poder salir?“.

La cantidad de conversación DIRIGIDA no sólo tendrá un efecto en el desarrollo de su vocabulario, sino también en su desarrollo académico a largo plazo. Los doctores Hart y Risley han encontrado correlaciones clave entre la cantidad de conversación dirigida a un niño hasta los tres años y su rendimiento académico a los nueve. The Economist, en un artículo de 2014, mostraba sus exitosos estudios (puedes leer más aquí).

¿Y tú? ¿Practicas la conversación dirigida?